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Invirtiendo en tiempos de incertidumbre


Finalmente ocurrió lo que la humanidad tanto teme: una nueva guerra. De inmediato nos enteramos de que las bolsas y el tipo de cambio, el peso incluido, tuvieron fuerte depreciación; el precio del petróleo se disparó, Banxico admite que las expectativas de inflación para nuestro país volvieron a incrementarse en la primera mitad de febrero a 7.22%; la tasa de interés de referencia se elevó a 6% desde 5.5%; y la pandemia de COVID-19 no cede por completo; todo lo cual permite prever que los efectos de este conflicto bélico apenas comienzan.

Varios de nuestros clientes y amigos sumamente preocupados ante este incierto y difícil escenario se han acercado para preguntarnos: ¿Qué hacer con sus ahorros? Porque afirman que los bancos difícilmente pagan tasas de interés que compensen la creciente inflación y el riesgo devaluatorio.

Desde nuestra perspectiva, consideramos que una buena opción es adquirir bienes raíces estratégicamente ubicados. Los inmuebles nuevos tienen varias ventajas aunque en su precio generalmente reflejan los notables incrementos de costos que han tenido los materiales para construcción, como acero, vidrio, aluminio y cemento en los años recientes.

Estimamos que hoy estamos en un mercado inmobiliario dominado por los compradores y la máxima “cash is king” es una realidad.

El mercado de inmuebles con cierta antigüedad representa varias ventajas, sobre todo considerando que los propietarios, ante la urgencia de procurarse liquidez los lleva a negociar y aceptar rebajas importantes en el precio de la propiedad, más aún si la compra se paga de inmediato.

Por lo que, es muy importante recomendar que en todos los casos es fundamental obtener asesoría profesional especializada al comprar o vender un inmueble, pues se debe verificar desde el primer contacto, que se cuenta con toda la información y documentos indispensables que permitan conocer cuál es el estado jurídico de la propiedad, si no tiene limitaciones de dominio o restricciones administrativas, si se encuentra gravada con alguna hipoteca, si no está dada en garantía en el otorgamiento de una fianza, por ejemplo. O lo que es más o menos frecuente, que alguna de las personas que aparecen en la escritura de propiedad ya falleció y no otorgó testamento, o habiéndolo otorgado no se ha tramitado la sucesión testamentaria respectiva; peor aún, que el matrimonio que lo adquirió ya se divorció y no liquidaron la sociedad conyugal, y nada dijeron en el convenio respecto de dicho bien inmueble, o que los ex cónyuges se encuentran disputando compensación por haberse dedicado él o ella predominantemente al hogar y a la crianza de los hijos, etc.

En Almanza Inmobiliaria, además de que nuestros representantes cuentan con amplia trayectoria en la materia, están en todo momento respaldados por abogados con amplísima experiencia que están prestos para resolver cualquier duda que se presente durante el proceso de compraventa, ya sea a la parte vendedora o a la parte compradora, asegurando a ambos la conclusión exitosa de la operación.